Cómo comprimir una foto para enviarla por correo sin estropearla
Reduce el tamaño de fotos y capturas antes de enviarlas por correo, manteniendo texto legible y una calidad visual adecuada.
Image Compressor
Reduce el tamaño de JPEG, PNG y WebP sin perder de vista la calidad que necesitas.
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Una foto del móvil puede pesar varios megas aunque el destinatario solo vaya a verla dentro de un correo. En lugar de destruir la calidad, suele ser mejor crear una copia más ligera y conservar el original.
Reduce dimensiones antes de bajar mucho la calidad
Si la imagen mide miles de píxeles, quizá no necesites todo ese tamaño. Reducir anchura y altura suele dar un resultado más limpio que aplicar una compresión extrema.
Con capturas de pantalla hay que ir con más cuidado porque el texto pequeño es lo primero que se vuelve borroso.
Ajusta poco a poco
Empieza con una calidad intermedia y mira la vista previa. Si sigue pesando demasiado, baja un poco más.
Fíjate en caras, pelo, cielos lisos, bordes y letras pequeñas. El objetivo no es conseguir el archivo más pequeño posible, sino uno que sea suficientemente ligero y siga viéndose bien.
Conserva siempre el original
Descarga la versión comprimida como una copia nueva. Si la otra persona va a imprimir, editar o recortar la imagen, quizá sea mejor compartir el original con otro método.
Para una foto informativa o una captura que solo se va a consultar, una versión reducida suele bastar.
Revisa lo que aparece en pantalla
Comprimir no oculta datos privados. Antes de enviar una captura comprueba que no se vean direcciones, avisos, números de cuenta o información que no querías compartir.
Una buena rutina es: redimensionar, comprimir, revisar, descargar y abrir la copia antes de adjuntarla.
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